El Consejo Económico y Social de Río Cuarto presentó un nuevo informe sobre natalidad que confirma una tendencia sostenida a la baja en la ciudad. El estudio destaca que las transformaciones demográficas influyen directamente en el desarrollo social, económico y urbano, por lo que comprender estos cambios es clave para anticipar escenarios y diseñar políticas públicas.
El informe fue elaborado a partir de datos del INDEC, el Ministerio de Salud, el Registro Civil, el CeCRE, la Encuesta de Percepción de la Realidad Económica y Social (EPRES) y una encuesta local aplicada a 111 personas.
En ese marco, los registros de nacimientos entre 2019 y 2024 muestran un descenso sostenido, con una caída más marcada entre marzo y mayo de 2020 en coincidencia con la cuarentena estricta. La curva local acompaña la tendencia provincial y nacional. Los datos censales también reflejan menos hijos por mujer y un descenso de los niveles altos de fecundidad.
Asimismo, el estudio marca una fuerte disminución de la maternidad adolescente y un corrimiento de los proyectos reproductivos hacia edades mayores. Entre los cambios en la composición social se destaca:
- Una estabilidad en la cantidad total de niños, pero con mayor proporción de los de mayor edad dentro del rango infantil.
- Un crecimiento de los hogares unipersonales.
- Una disminución de los hogares con cinco o más integrantes.
Estos datos evidencian nuevas formas de organización familiar en la ciudad. El informe señala también que las licencias familiares mantienen una fuerte asimetría: 90 días para maternidad frente a solo 2 días para paternidad.
Respecto a la salud, el 62% de las mujeres realiza controles ginecológicos anuales, aunque solo el 15% accede a atención psicológica. La ciudad cuenta con 115 espacios de educación y cuidado para la primera infancia, incluyendo jardines municipales, privados registrados y Salas Cuna, lo que representa una oferta amplia en relación a la población infantil.
En ese sentido, el informe concluye que la disminución de la natalidad es un fenómeno estructural, vinculado a transformaciones económicas, culturales, institucionales y globales. La transición demográfica implica desafíos para la planificación urbana, la organización del cuidado y la sostenibilidad social a largo plazo.