El municipio avanzó sobre la compactación de otros 74 caños de escape antirreglamentarios y ya son 295 los elementos destruidos desde que se puso en marcha el programa, en el inicio de la gestión del intendente De Rivas.
En ese sentido, el Subsecretario de Tránsito y Transporte, Osvaldo Pringles, dijo que esta política de Estado busca eliminar los escapes que generan contaminación sonora, con el objetivo de tener una ciudad más segura y ordenada. “Estos escapes pueden ser caseros o comprados, pero son ilegales porque no están homologados, es decir, no son los originales de las motocicletas. Esa alteración no se debe hacer porque se generan ruidos molestos que alteran la vida normal de las personas”, afirmó explicó el funcionario, quien recordó que el material compactado es vendido como chatarra y que los recursos que se obtienen se invierten en más herramientas viales, como señalética o campañas de concientización.
Por su parte, Mariano Bustos, Coordinador de Tránsito, dijo que el esquema de trabajo se viene sosteniendo con el correr de los meses y manifestó que los escapes ilegales son secuestrados en los controles dinámicos y estáticos que se realizan en conjunto con la Policía y la Guardia Local.