La Confederación General del Trabajo (CGT) calificó el paro general realizado este jueves como un “éxito rotundo” y advirtió que podrían profundizarse las medidas de fuerza si el Gobierno no atiende las demandas planteadas por el movimiento obrero. En una conferencia de prensa brindada en la sede de la central obrera, los principales dirigentes destacaron la “alta adhesión en todo el país” y señalaron que la huelga fue una “muestra clara del descontento social”.
"Hoy habló el pueblo trabajador. Fue una jornada contundente, pacífica y federal", sostuvo Héctor Daer, uno de los secretarios generales de la CGT. Acompañado por Pablo Moyano y Carlos Acuña, Daer aseguró que el paro fue una “advertencia” ante el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, al que acusan de “ajuste salvaje, pérdida de derechos y deterioro del salario real”.
Durante la jornada, no hubo transporte público de pasajeros —trenes, colectivos ni subtes—, los bancos permanecieron cerrados, y muchas escuelas y oficinas públicas no funcionaron. También se registró escasa actividad en fábricas, hospitales y dependencias del Estado. Desde temprano, hubo movilizaciones en distintos puntos del país, aunque sin concentraciones masivas, como había ocurrido en protestas anteriores.
La CGT exigió al Ejecutivo la reapertura de las paritarias sin techo, el freno al DNU 70/2023 —que desregula múltiples sectores— y el rechazo al capítulo laboral de la Ley Bases, que sigue en debate en el Congreso. “Si no hay rectificación del rumbo económico y político, la CGT tomará las decisiones que corresponden”, advirtió Moyano, dejando abierta la posibilidad de nuevos paros o movilizaciones.
Por su parte, desde el Gobierno minimizaron el impacto de la medida. El vocero presidencial, Manuel Adorni, sostuvo que “el paro es de una dirigencia sindical que se resiste a perder privilegios” y aseguró que la administración “no va a negociar con quienes extorsionan”.
En los próximos días, la conducción de la CGT evaluará los pasos a seguir. Sin embargo, los gremios alineados ya anticiparon que no se quedarán “de brazos cruzados” si no hay una respuesta concreta a sus reclamos. “Esto no es el final, sino el comienzo de una resistencia organizada”, resumió un dirigente sindical al salir del encuentro.