Desde hace varios años, la atleta riocuartense Gabriela Carena se especializa en el triatlón, un deporte de alto rendimiento que combina natación, ciclismo y trote. Esta disciplina exige una preparación física integral para cada una de sus etapas, y Gabriela compite tanto en Argentina como en el exterior.
Aunque el triatlón es un deporte amateur, los atletas, más allá de que puedan contar o no con una beca, suelen costear los gastos con recursos propios para entrenar y participar en competencias.
Gabriela Carena participó en el Ironman 70.3 de San Juan, donde ganó en la rama femenina. A pesar de no sentirse segura desde lo físico durante la preparación, logró una performance destacada. La competencia consistió en 1,9 kilómetros de natación en el dique Punta Negra, 90 kilómetros de ciclismo y 21 kilómetros de trote. Gabriela empleó un tiempo total de 4 horas, 32 minutos y 40 segundos.
La atleta contó que ganar la competencia fue una experiencia muy positiva, sobre todo teniendo en cuenta que durante los entrenamientos no lograba el rendimiento físico deseado. En otras competencias solía tener más claridad sobre el ritmo a mantener en bicicleta o en la etapa de trote.
“El circuito tenía todo para este tipo de competencias”, afirmó. En cuanto a la natación, arrancó con lentitud debido a que el agua era pesada, lo que la llevó a terminar en el puesto 26 de esa etapa, con un ritmo inusualmente bajo para ella. Sin embargo, en el ciclismo —su punto fuerte— se sintió muy bien a lo largo del circuito. En el primer control, a los 10 kilómetros de iniciada la prueba, ya se ubicaba en la tercera posición.
Dado que era una carrera larga, los puntos de hidratación eran clave. Uno de ellos, ubicado a los 10 kilómetros, le permitió completar los 21 kilómetros de trote sin molestias derivadas del esfuerzo sobre la bicicleta.
“El ritmo con el que hice los 90 kilómetros fue muy bueno, sostenido y parejo en cada tramo. A medida que avanzaba, me fui acercando a la punta. No me desesperé porque sabía que aún faltaba mucho. Cuando llegué primera, lo disfruté muchísimo, tenía muchas ganas de ganar esta etapa”, expresó la triatleta.
Gabriela dudó hasta último momento sobre su participación en San Juan, debido a varios factores. Confirmó su presencia apenas dos semanas antes. Venía de una lesión en el talón de Aquiles, que le provocaba mucho dolor. Además, en diciembre perdió a su principal sponsor de bicicleta, lo que la obligó a comprarse una por su cuenta. Solo pudo entrenar dos veces con la nueva bici antes de la competencia.
De cara a los próximos meses, la atleta riocuartense tiene como objetivo participar en un Ironman Full en Florianópolis, Brasil, siempre y cuando logre recuperarse por completo de la lesión. Su idea es enfocarse en una segunda mitad del año con metas claras, priorizando la salud y una buena planificación. Por lo pronto, descansará tres semanas para evaluar lo que vendrá a partir de agosto.