Tras la muerte del Papa Francisco, ocurrida el lunes a los 88 años, sus restos permanecen custodiados por guardias suizos en la Casa Santa Marta. Mañana será trasladado a la basílica de San Pedro, donde los fieles podrán empezar a despedir a quien deja una marca profunda en la historia de la Iglesia y en la conciencia global.
En tanto, en Argentina se multiplican las expresiones de homenaje y dolor, donde se realizaron misas conmemorativas en distintas ciudades del país. En la ciudad de Córdoba, la ceremonia principal tuvo lugar en la Iglesia Catedral y fue encabezada por el arzobispo Ángel Rossi, con la presencia del gobernador Martín Llaryora.
En Río Cuarto, la misa se celebró en la Iglesia Catedral, fue encabezada por el Monseñor Adolfo Armando Uriona y contó con la participación del intendente Guillermo De Rivas junto a representantes de instituciones locales, autoridades religiosas y vecinos que colmaron el templo.
“El Papa Francisco nos enseñó con su ejemplo de humildad y compromiso. Hoy lo despedimos con gratitud y respeto”, expresó De Rivas al finalizar la ceremonia. Por su parte, Llaryora lo definió como “un argentino universal que hizo de la fraternidad un camino para todos los pueblos”.
El Papa Francisco, elegido en 2013, marcó un giro en el papado con su estilo austero, su preocupación por los excluidos y su prédica constante por la paz y el diálogo. Su despedida convoca hoy no solo a creyentes, sino a personas de todo el mundo que vieron en él una figura de esperanza y humanidad.