El domingo, por la Copa de la Liga Argentina, en el Torneo Apertura y por la fecha 15, el país prácticamente se paraliza para ver en acción el superderby mayor del fútbol argentino: River Plate vs. Boca Juniors. Y lo que todo árbitro sueña con dirigir, esta vez le toca a Nicolás Ramírez, que tiene una historia particular. Primero fue futbolista hasta 2011, luego hizo la carrera de árbitro y ahora pitará su segundo Superclásico. Un buen rendimiento puede catapultarlo al Mundial 2026 que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México.
Seguramente, de niño y al cumplir años, Nicolás Ramírez —como muchos de sus colegas— soñó con dirigir un partido de estas características. Y aunque al pedir algún deseo quizás ese anhelo no aparecía entre los primeros, su camino lo llevó hasta ahí. Como la gran mayoría de los pibes de González Catán, su barrio natal, quería ser futbolista y luchó para eso: jugó en el club Agustín Álvarez de 9 de Julio hasta el 2011. Al mismo tiempo estudiaba para ser profesor de Educación Física y, en paralelo, se formaba como árbitro. Esta última senda fue finalmente la que eligió, y lo llevó más lejos. Ahora, con 38 años, Ramírez tendrá la responsabilidad de arbitrar el River-Boca del próximo domingo en el estadio Más Monumental.
De alguna manera, su carrera como futbolista le allanó el camino hacia el arbitraje: el roce de la cancha, la sensibilidad del vestuario, todo eso le dio herramientas que hoy lo posicionan entre los árbitros más confiables del país. Sin embargo, como dicen los que juegan, “los clásicos son partidos aparte”. Para los jueces, también es así: arbitrar el Superclásico no es para cualquiera. Son muy pocos los jueces homologados por FIFA que, a lo largo de la historia, tuvieron el honor de estar al frente del único partido de fútbol argentino que detiene el ritmo del país.
Para Ramírez, será su segunda vez consecutiva. El último fue hace 215 días, cuando con gol de Manuel Lanzini, un River que recién retomaba la era Gallardo se impuso en la Bombonera.
Su presente, según las autoridades del fútbol argentino, lo sitúa entre los más destacados del ámbito local y uno de los de mayor proyección hacia competencias internacionales. Esa confianza se refleja en su participación en partidos clave: desde su debut profesional en 2017, ya dirigió seis finales. Las más recientes incluyen la Supercopa Internacional que Talleres le ganó a River en marzo, la final del reducido 2024 entre San Martín (SJ) y Gimnasia (MZA), y la final de la Copa de la Liga en la que Estudiantes de La Plata superó a Vélez Sarsfield.
Con ocho años de trayectoria como árbitro, 148 partidos dirigidos en el ámbito nacional y seis experiencias internacionales, Ramírez trabajó duro para revalidar la confianza que le otorgaron con su designación en septiembre pasado. A ese currículum se suman tres clásicos de alto voltaje que le sirvieron como test en este 2024: Newell’s–Central, Racing–Independiente y San Lorenzo–Huracán, que lo consolidan como uno de los árbitros más destacados del país y uno de los mejores discípulos de Beligoy. Promedia un 60% de tiempo de juego efectivo, 5,6 tarjetas amarillas por partido y apenas 0,15 tarjetas rojas.
Pero lo más curioso de su historia es que no termina en el césped: mientras brilla en las canchas, mantiene su trabajo como empleado administrativo en una obra social, viajando todos los días en tren a su oficina. Seguramente, durante esta última semana, el Superclásico fue tema obligado en cada charla de break frente a las máquinas de café.
Por eso, ante la mirada del mundo, Ramírez sabe que no puede equivocarse. Un partido de esta magnitud puede ser un arma de doble filo: puede impulsarlo o restarle puntos. Con el objetivo de intervenir lo menos posible en el juego, el árbitro FIFA regresará a dirigir un Superclásico, buscando demostrar el nivel que lo ha llevado hasta este lugar.
Equipo arbitral del Superclásico
Árbitro principal: Nicolás Ramírez
Árbitro asistente 1: Facundo Rodríguez
Árbitro asistente 2: Pablo González
Cuarto árbitro: Nicolás Lamolina
Quinto árbitro: Sebastián Raineri
VAR: Lucas Novelli
AVAR: Diego Romero
Claro que, así como las cargadas están a la orden del día entre los hinchas después de este evento mayor, seguro que entre los árbitros también se reparten bromas internas después de semejante responsabilidad.