La karateca riocuartense Julieta Mancilla sumó una nueva medalla a nivel nacional al consagrarse subcampeona en el certamen de la Federación Argentina de Karate (FAK), disputado en el club Belgrano de San Miguel de Tucumán los días 10 y 11 de mayo, en el marco de la Copa Jardín de la República. La competencia fue una de las seis fechas nacionales organizadas por la FAK. Mancilla logró el segundo puesto en la especialidad kata.
Al hacer balance, Julieta expresó: “Participar del torneo me hizo muy bien, me volví muy conforme con mis katas. En mi categoría éramos varias deportistas, así que fueron cuatro rondas. Más allá de que son cortas, tienen una gran demanda física. Después de la segunda o tercera ronda ya estaba cansada. Eso influyó bastante en la final: no estuve al 100% desde lo físico, pero pude ejecutar técnicamente todo lo que venía corrigiendo, que es a lo que más importancia le doy. Desde ese punto de vista salió bien, pero me faltó ese plus”.
La final fue muy reñida: cayó por 3 a 2 en banderas. “Fue muy pareja. Varios árbitros me dijeron que notaron mejoras técnicas y que la final había estado ajustada. Cuando es tan fino, es común que las banderas terminen así. Venir de ganar oro y ahora perder por tan poco, cuando el año pasado la diferencia era mayor, es motivador. Me queda el Nacional de Estilos en Mendoza en julio, y tengo tiempo para prepararlo, también para rediseñar la parte física por si son muchas rondas”, agregó.
Por otra parte, Mancilla también participó del Provincial de Escuela en Villa Carlos Paz, donde compitió no solo en kata sino también en kobudo, en las especialidades de bo y nunchaku. “Lo entreno continuamente y me fue bien en esas categorías. En kata quedé tercera; no era lo que esperaba, viniendo de esos resultados a nivel nacional. Fue una cuestión de arbitraje: es muy subjetivo, y esa fue la elección. Me sentí bien con la ejecución de mis katas. Antes estaba insegura, pero ahora quedé conforme con lo mío”.
Además de competir, Julieta acompañó como profesora a dos alumnos de su escuela. “Más allá de que traigan medallas, que es lo menos importante, yo me pongo nerviosa hasta que terminan su participación. Quiero que se vuelvan contentos y tranquilos. Es desgastante competir y llevar alumnos. Intento concentrarme en ellos. Mi objetivo deportivo está puesto en la Federación, y en la escuela intento disfrutar, obviamente con concentración, pero más relajada. Uno se enfoca en los chicos y pierde un poco la concentración en lo suyo. Como experiencia, es valioso viajar con mis alumnos y que puedan vivir estas oportunidades”.
Una nueva medalla para Julieta Mancilla, que además de destacarse como atleta, sigue creciendo en su rol como formadora.