A esta realidad de falta de recursos humanos y de decisiones empresarias al respecto, se agrega el aumento de enfermedades respiratorias que han aparecido en los últimos días en Río Cuarto, con un alto número de casos de gripe A. Todo esto expone una situación delicada en el sistema de salud local: la reducción o desaparición de guardias pediátricas en centros privados.
El caso del Instituto Médico Río Cuarto, que dejó de ofrecer atención pediátrica en horario vespertino y nocturno encendió las alarmas entre padres y madres que, ante un cuadro febril, una convulsión o cualquier emergencia con niños, encuentran cada vez menos opciones para una atención inmediata. Por otra parte, la guardia pediátrica del Neonatológico, por calle Alvear, trabaja al límite de su capacidad. Las salas de espera suelen estar saturadas, y muchas veces no pueden recibir nuevos pacientes. En tanto que la Clínica del Sud mantiene activa una guardia pediátrica, aunque también con una alta demanda.
Consultados por este medio, profesionales de la salud, directivos de prepagas y especialistas independientes manifestaron su preocupación por el tema. Coinciden en que hay un vacío crítico en la cobertura médica para menores en momentos en que las enfermedades respiratorias colapsan salas y consultorios.
El problema, remarcan los trabajadores del sector, no es nuevo, pero en las últimas semanas se hizo más visible por la falta de respuestas y la creciente cantidad de familias sin respuesta para una atención de una emergencia.
No hay dudas de que la atención médica es un servicio esencial, y eso “aprendimos” desde la pandemia de Covid. Los centros médicos deben asumir su rol social, más allá del negocio.
No estamos hablando de un quiosco o de una verdulería. En este sentido hay decisiones empresariales que no se comprenden o que no están a la altura de las circunstancias.
La preocupación no se limita al sector privado. Muchos coinciden en que si no se toman medidas, esta situación se trasladará a hospitales públicos ya exigidos, con guardias sobrecargadas también.
Muchas familias, acuden con sus pequeños a las guardias públicas del Hospital San Antonio de Padua, que también sufre la saturación del sistema.
El panorama deja en evidencia la necesidad de repensar el sistema de salud privada en la ciudad, con foco en las infancias. Mientras tanto, se multiplican los pedidos a las autoridades y a los dueños de clínicas para que sostengan servicios esenciales.